"Nos detenemos; esperamos; miramos.
Aparece un mundo diferente; extraño, inmóvil, impasible y decolorado. - ¿Alegre?, no; ¿triste?, no: tranquilo.
(...)
Tampoco es decanso: aquí no se agita nada. Hace bueno. - ¿Qué es lo que he querido hasta este día?¿De qué me había preocupado?"
(...)
un humo azul sube de las casas de tierra y difumina el poblado, que, tras el regreso de los rebaños, se dispone a dormir y se hunde en una noche suave como la muerte."
Blida, viernes 13
"Sobre este lecho abandonado seguí respirando muicho tiempo el olor vegetal y terroso que el fauno dejaba tras de sí; luego, por la mañana, despierto desde el amanecer, me lancé al delicioso aire"
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